El escenario mapuche
El escenario mapuche
Introducción.
Cuando se habla de la situación mapuche en Chile, nos referimos a un conflicto cultural, político, económico y social que busca reivindicar los derechos del pueblo mapuche; hablamos de conflicto ya que nos encontramos en una disyuntiva de intereses, por un lado del pueblo mapuche y por el otro de particulares y el estado chileno.
El conflicto que se vive hoy en día lo podemos articular en 2 conceptos fundamentales, donde uno lleva al otro indiscutidamente. El primero de ellos es la autonomía que el pueblo mapuche reclama para sí, donde buscan formar un país independiente al chileno y/o una “libre determinación”, esto conlleva a la devolución de territorios, que históricamente fueron parte del pueblo mapuche y que por diversos motivos se los han arrebatado.
La autonomía mapuche
Sobre la autonomía mapuche se viene discutiendo desde hace un tiempo, la primera propuesta data de 1931 por la federación Araucana; posteriormente en 1992 el centro de estudios y documentación mapuche Liwen demanda al estado chileno una autonomía territorial que garantice los derechos mapuches, sin crear un espacio de exclusividad, sino más bien un espacio de convivencia entre ambos pueblos (mapuches y chilenos) en la novena región, donde este territorio se organice por medio de una asamblea regional elegida en democracia por toda la población de la región. Y que además se garantice el derecho a recursos naturales, preservación del medio ecológico y la protección del mercado y lengua al pueblo mapuche.
Pero no es hasta 1997 donde el conflicto surgió con más fuerza, esto debido a la quema de camiones de la forestal Arauco, en donde comunidades mapuches pretendían recuperar los terrenos en mano de la forestal, quemando tres camiones cargados con madera de la empresa (Lumaco, diciembre 1997). Y que en 1998 esto causa que 11 comuneros fueran recluidos en la cárcel de Temuco por su presunta participación en los incidentes, desde allí, una serie de tomas y organizaciones comienzan a surgir
Principales organizaciones actuales.
Dentro de las organizaciones que actualmente se encuentran activas dos son las más relevantes (a mi parecer).
- Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco-Malleco: La demanda de la coordinadora es la recuperación de 200.000 hectáreas de tierras usurpadas por las empresas forestales Arauco y Malleco; para que así el pueblo mapuche comience a desarrollar su cultura. En relación a la autonomía territorial la coordinadora no posee una propuesta inmediata, según palabras del dirigente Pedro Cayuqueo “más que teoría, es hora de trabajar en las comunidades rurales y urbanas, y entre todos aquellos sectores
mapuches dispuestos a luchar, e ir elaborando en el camino las propuestas de desarrollo y autonomía pertinentes”. A diferencia de otras organizaciones mapuches, la Coordinadora desenvuelve su trabajo en forma autónoma, es decir, al margen de la institucionalidad, oponiéndose a cualquier negociación con el gobierno en las actuales condiciones; tampoco mantiene algún tipo de alianza con otras organizaciones mapuche ni con partidos de izquierda. La dirección de la organización es de carácter clandestino, esto, dado por la militarización existente en la región, además de la persecución de la cual son victimas, que conlleva al maltrato, vejación y ultraje de los mapuches, además de la encarcelación de sus miembros sin motivos evidenciados por parte del estado chileno.
Para entender de una forma integral a la coordinadora, la siguiente es una entrevista realizada a José Llanquilef por Patricia Bravo para Punto Final (www.puntofinal.cl), aquí recogemos lo central de dicha entrevista:
¿Se relacionan con otros grupos u organizaciones mapuche?
“Nosotros fuimos los que más hicimos esfuerzos de acercamiento a otros sectores. Conversamos con todo el movimiento mapuche, desde los Trauquil, Consejo de Todas las Tierras, Xeng-Xeng, Auquinco… todos. Les ofrecimos condiciones, comida y espacio para conversar todas las veces que quisieran. Y cuando hubo que movilizarse, nos acompañaron los que estuvieron. Pero ellos tenían otra práctica política. No creían posible generar un escenario nuevo de lucha”.
¿Y en el plano de las alianzas políticas?
“Alguna gente ha dicho que somos sectarios, pero no es así. Nosotros les decimos a todos que en el terreno de lucha nos vamos a encontrar. En los primeros años, agotamos todas las posibilidades de conversar con grupos y personas en Chile. Conversamos con el EGP, Frente Patriótico Manuel Rodríguez, con los comunistas, con la SurDA, con el abanico del mirismo, pero no buscando alianzas sino intercambio de visiones. El PC y el EGP han dicho que tienen gente en la Coordinadora, pero no es verdad. Nunca hemos recibido ningún aporte externo, ni en ideas, ni en cuestiones materiales o en plata. Todo lo que hemos hecho ha sido solos y con la idea de construir algo serio y sólido. Pero tampoco somos una isla y, por supuesto que valoramos otras cosas”.
Entonces, ¿no hay conexión con la Izquierda?
“No vemos mucha afinidad con las instancias de Izquierda, que son las que más cercanía podrían tener con nosotros por cuestiones ideológico-políticas. No tienen mucho trabajo, expresión ni luchas concretas en las poblaciones o sectores sociales. Nos gustaría verlo, eso sí. A veces nos encontramos con muchachos que se nos meten en las marchas y que tienen una actitud de ir a la violencia por la violencia, a la bronca por la bronca. Eso nada tiene que ver con nosotros. O gente que se quedó pegada en el pasado y se remite a la experiencia de antes.
Apostamos a tener relaciones con gente que realmente nos aporte, porque queremos avanzar y triunfar, como también deseamos que triunfen otros sectores oprimidos”.
Hay mucho trabajo de inteligencia en torno a ustedes?
“Seguro. Oficial, no oficial y paramilitar”.
¿Y cómo se protegen?
“Como en todas las luchas de los pueblos, con muchos ojos, muchos oídos y muchas ganas de defender lo que se construye. Nuestra gente se protege entre sí”.
Y tampoco elude las confrontaciones directas.
“La Coordinadora es responsable de un accionar confrontacional con las empresas y el sistema que nos oprime. No se nos antoja actuar así, pero está en el sustrato de las comunidades y corresponde a una estrategia de reconstrucción de nuestro pueblo. Si vemos que la empresa forestal o el usurpador desarrolla beligerancia en contra nuestra, el recurso de la autodefensa es legítimo. No actuamos fuera del radio de acción de nuestras luchas”.
¿Cuándo recurren a la autodefensa, concretamente?
“Si queremos controlar un predio, luchamos por él. Y si nos reprimen, en vez de golpear a los represores golpeamos a la empresa, que es la que sostiene la represión. Desde nuestra perspectiva son actos de justicia, pero no tenemos tribuna para validarlos, porque los medios de comunicación se manejan en contra nuestra. Sin embargo, nuestra gente sabe que está bien, en términos emocionales y políticos, y apoya de muchas maneras. Ven, además, que no se trata de hacer daño por el daño, o la acción por la acción, sino que queda un predio a disposición. Un predio que no se va a seguir desertificando, que se va a recomponer. Y al recomponerse esa tierra, se recompone nuestra vida y una filosofía, una cosmovisión, un mundo de justicia. Si nosotros no luchamos con fuerza, no lo vamos a lograr”.
Se amenazó con declarar estado de emergencia en algunas zonas mapuche. ¿Cómo piensan enfrentar una eventual mayor represión?
“Nuestras zonas ya están militarizadas. Lo decía un hermano de Ercilla: hay muchos pacos y personal de Investigaciones, muchos guardias y paramilitares de derecha, y mucha inteligencia en el interior de los predios, de los campos, con la mira puesta en las comunidades. A la gente le cuesta moverse de un lado a otro. Si se produce una confrontación, movilizan centenares de efectivos y recursos. Frente a la militarización, somos responsables y consecuentes. No estamos por hacer la guerra. Vamos a priorizar la defensa de la territorialidad y de nuestro objetivo estratégico. Nuestra gente irá dando las definiciones en cada momento”
- Consejo de todas las tierras (Aukiñ Wallmapu Ngulam): Pretende reivindicar el territorio que consideran históricamente mapuche (del rió Bio-bío al sur), se propone la conformación de una nueva institucionalidad la que debe garantizar la coexistencia armónica de mapuches y chilenos, expresada por una instancia jurídica, política y administrativa; donde además se deben establecer tres garantías: el derecho a la autodeterminación, restitución de las tierras y el derecho al uso y control del territorio. El dirigente Aucan Huilcaman (del consejo de todas las tierras), posee un discurso altamente contradictorio, expone y propone al mismo tiempo una autonomía, un co-gobierno o gobierno paralelo y siendo “casi” candidato presidencial (sin sentirse chileno), lo que separa su ideología, la política planteada por el consejo y la finalidad, o el fin último de la agrupación. Por lo que en definitiva no se si que lo que busca el consejo es la autonomía o un gobierno que comparta el poder con el estado chileno; siento que no se posee una ideología clara de lo que en definitiva piensan lograr, para ello me baso desde el siguiente párrafo del consejo de todas las tierras. “Las elecciones aparte de ser hechos relevantes de decisiones del futuro de un país son propias de sociedades en descomposición, de culturas rivalizadas, de sociedades estratificadas, que se disputan el poder para ejercer dominio e imponer concepciones e intereses de un grupo sobre otro de su mismo pueblo. Las elecciones mediante el voto competitivo son ajenas a la esencia cultural mapuche. Estas son empleadas institucionalmente en el caso mapuche con claro sentido manipulador y atomizante; han sido para convalidar el conjunto del sistema Estatal, del mismo modo que no reconoce la existencia física y cultural mapuche ni sus derechos”. (Proyecto y propuesta de los derechos fundamentales de la nación mapuche en las elecciones de presidente, senadores y diputados)
Lo que nos demuestra el bajo grado de argumentación v/s práctica y política en la cual se ostenta el consejo.
Visión del gobierno chileno.
La visión del gobierno chileno es un tanto confusa; desde que la concertación tiene el poder gubernamental, ha intentando ineficazmente acercarse al pueblo mapuche (indígena), más que nada ha tramitado por años y años leyes inútiles que no atacan al problema de raíz, le ha prometido a los pueblos originarios un reconocimiento constitucional, además de ratificar el convenio nº 169 de la OIT, aun así después de 17 años, el avance es casi-nulo. El estado chileno no reconoce los grandes problemas que existen con los pueblos originarios; esto, queda claro en la indiferencia frente a la huelga de hambre de Patricia Troncoso.
Por otro lado el gobierno se ha encargado de perseguir y aplicarles una ley antiterrorista a los mapuches involucrados en la toma de previos, ha militarizado la zona araucana y sigue fomentando en el territorio mapuche la expansión forestal y la industria salmonera, entre otros.
Que se ratifique el convenio 169 sobre pueblos indígenas y tribales de la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.), puede otorgar grandes avances para el pueblo indígena; la presidenta Bachelet en sus anuncios de política indígena del 30 de abril de 2007, ha resuelto establecer urgencia legislativa a la ratificación del convenio; este convenio es de vital importancia ya que es un instrumento de derecho internacional de los derechos humanos, garantizando a los pueblos indígenas el ejercicio de los derechos humanos, tanto civiles, políticos, económicos, sociales y culturales; al ratificarse el gobierno adquiere la obligación de garantizar las disposiciones del convenio con los pueblos indígenas que viven dentro de su territorio. Pese a la “urgencia legislativa” anunciada por la presidenta; el ocho de enero se propuso una “declaración interpretativa” del convenio, esto quiere decir que senadores han cambiado “interpretativamente” artículos esenciales del convenio, lo que pone en cuestionamiento la aplicación de los derechos internacionalmente reconocidos a los pueblos indígenas; esto, puede darse por temores supuestamente “separatistas” que carecen de fundamento; sino que más bien se debe a un juego de intereses privados que se pone en evidencia cuando el estado fomenta la explotación de los recursos naturales en ese sector.
En resumidas cuentas el gobierno y los gobiernos de este ultimo periodo se han encargado (como en muchos asuntos) de tramitar, formalizar y negociar el problema mapuche, y con una gran facilidad han creado proyectos y organismos que hasta el momento no han dado ninguna solución concreta.
El pueblo chileno.
Lamentablemente el pueblo chileno no tiene voz propia ya que basa su discurso en lo que los medios de comunicación les presentan, me parece que para muchas personas lo que estos les presentan es la verdad absoluta; entonces, no es extraño encontrarnos con un descontento general por lo que sucede en la araucania, sin embargo, no es extraño encontrarnos con una opinión a favor de los mapuches y también, no es extraño encontrarnos con una desinformación general de porque los mapuches hoy en día luchan. Por su lado los medios de comunicación más relevantes del país (televisión y diarios) que obviamente están a cargo de empresarios (sólo mencionar a los Edwards, dueños de EMOL “el mercurio, la cuarta, las últimas noticias, la segunda, etc”, que están íntimamente relacionados con los Matte, un grupo familiar de empresarios, dueños de forestales y celulosas entre otros) se dedican a entregarnos una información desvirtuada de los hechos, alimentando la discriminación y el racismo contra los indígenas por parte del pueblo chileno.
Conclusiones
En definitiva siento que por parte del estado chileno no se entregará ninguna solución concreta, el estado defiende a los grandes empresarios y no hay más vuelta que darle. Lo grave es que no busca alguna salida política al conflicto. Aun así una ratificación correcta del convenio 169 podría ser una gran oportunidad de acercamiento entre ambas partes, de la cual los poderes del estado deben de hacerse parte, ya que el escenario más predecible es una agudización del conflicto. Por ahora la situación se vuelve insostenible, ya no solamente organizaciones chilenas se han hecho participes del conflicto, sino que también la Comisión de Derechos Humanos de la ONU ha expresado su preocupación por la Ley Antiterrorista, que “ha permitido que miembros de la comunidad mapuche hayan sido acusados de terrorismo por actos de protesta o demanda social, relacionados con la defensa de los derechos sobre sus tierras”. Para comenzar el gobierno debería poner hincapié en la huelga de hambre que lleva Patricia Troncoso por 100 días; ratificar el convenio 169 y sobre todo reconocer que somos un país plurinacional y que NO pueden seguir aplicando una ley antiterrorista a los mapuches.
Por parte de las diversas organizaciones mapuches (a pesar de algunas que buscan “algún” tipo de politización) creo que el camino tomado es el más adecuado, mayoritariamente dentro de los conflictos existe una gran variedad de agrupaciones que buscan el mismo fin con distintas “armas de acción” y es aquí donde se producen los quiebres y/o disyuntivas; a pesar de ello, se puede ver a un pueblo altamente organizado y en su mayoría con un claro fin de lucha; el problema para el gobierno hoy en día se ha vuelto insostenible lo que indica que pronto muchas de las demandas (como la devolución de “una parte” de las tierras) serán cumplidas; pero aun así, es bien sabido que el problema va mucho más allá de tierras ancestrales y lo que en definitiva se busca es la autonomía, lo que en un tiempo cercano se ve difícil de cumplir.
Marcelo Elizondo