De la Modernidad a la Posmodernidad

El día jueves 04 de septiembre, pasajeros de un tren en Buenos Aires, Argentina quemaron siete vagones, protestando por la suspensión del servicio; según la información del diario la nación, esto se debió a que quedaron dos horas varados por un desperfecto en la maquina y la ausencia de información por parte de la compañía hacia los pasajeros provocó el descontento y posterior descontrol.

 Dentro del contexto de la posmodernidad, nos encontramos en como la conquista de las ciencias ha deshumanizado al hombre. Y como la modernidad se ha fatigado debido a las constantes transformaciones aceleradas, que sin duda no han hecho más feliz a nadie, ni mejorado la conducta humana, sino que más bien han llevado a que hoy en día se valore más el cambio, ya que no todo perdura para siempre, desde artículos electrónicos, casas o la amistad. Dentro del afán del hombre, para explicarlo todo objetivamente, la realidad aparece desvanecida, sin preocupaciones más que el constante “obtener más” desde lo material. El respeto como la ética de todos los hombres, se desvanece, ya no tildando de sagrado el hecho de ser hombre, sino que mirándolo desde los placeres y la utilidad que puede tener un hombre. Aun así, siempre ha existido el mismo “fin último” planteado por Aristóteles, -la búsqueda del hombre hacia la felicidad, pero esta ha ido cambiando en su perspectiva existencial, donde hoy en día, el tener más juega un papel primordial dentro de la mayoría de las culturas de occidente, por que si tienes más, posees privilegios, poder, se es exitoso, lo que es alcanzar la gloria. Por lo que lo sagrado es la obtención de agrados y placeres, que se resumen en el dinero, la búsqueda primaria de lo hedónico planteado por Armando Roa. El choque que se produce en este análogo, es que no todos pueden alcanzar el éxito, dentro de un mundo de constantes cambios, en los que hay y no hay privilegiados. “El hombre tecnológico no está preocupado en el pensar en sí, sino en el que hacer”, si no se preocupa de conocerse, menos intentará conocer a sus pares, como colegas o vecinos, que debido al sistema económico de hoy en día, fomenta la exclusión de muchos, por el bienestar de pocos. Por lo que los goces y placeres están subordinados a los que si han logrado la tan anhelada libertad con que comienza el modernismo.

  Por lo que la caza del futuro, no se puede plantear como una línea evolutiva como lo designaban Hegel y Marx en el desarrollo dialéctico o Freud en el origen de la conciencia, donde el futuro es más perfecto que el pasado; sino que más bien yendo circularmente, en eterno retorno; donde todo lo existente termina y se vuelve a reiniciar, teoría planteada por Nietzsche siendo catalogada como no moderna. Y es que al ver hechos de esta índole, no parecen ser de la llamada “posmodernidad”, donde supuestamente ya el hombre ha superado distintas estructuras a través de la historia, y que si nuestra historia fuese lineal, el hombre no necesitaría comportarse como en la edad media, caracterizada como una edad oscura y de barbaries, que se han visto sin duda alguna, durante toda la historia del hombre.

 El planteamiento principal de esta reflexión, es que si a costa de los miles de años del hombre, este; realmente ha evolucionado como persona. Por que, podemos ver los grandes avances en tecnologías y ciencias; pero se ha empobrecido, deshumanizando cada lugar y momento de nuestra historia. O simplemente ha sido evolución, una necesidad del hombre para sobrevivir en este mundo, como lo hace una serpiente sin extremidades, a costa de la evolución. Por que al parecer Darwin posee la razón al postular que “-conocemos el mundo según los aspectos que son valiosos para adaptarnos a él”.

 

 

 

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